En el llamado mar de dunas de Ubari, una vasta área que se encuentra en la región de Fezzan, en el suroeste del país, la naturaleza nos regala uno de los entornos más bellos del desierto. En él encontramos una veintena de lagos de aguas sulfurosas alrededor de los cuales han crecido hermosos oasis de palmeras que salpican en tonos azules y verdes el paisaje. La peculiaridad y lo que los hace diferentes a otros lagos es que son hasta cinco veces más salados que el mar Mediterráneo. De entre todos, los más espectaculares son el de Gaberoun y el de Umm al-Maa. El nombre del segundo significa Madre de las Aguas y, aunque a muchos viajeros les puede parecer un espejismo, es un lugar muy real y, además, perfecto para combatir las altas temperaturas del desierto.

Me siento libre sintiendo el viento en mi rostro, libre al caminar por la arena bajo un sol radiante, libre al alcanzar la cima de una duna, libre al bajar corriendo esas magníficas dunas, libre al dormir bajo un cielo estrellado…

Eva Batanero