Este macizo montañoso del área del Fezzan, que es la región libia del Sáhara, se extiende unos 150 kilómetros de largo por 50 de ancho. Y estar en él es estar muy lejos del mundanal ruido. En su interior se encuentran extrañas e imposibles formaciones rocosas que emergen entre las dunas formando un paisaje lunar e irreal. El laberinto de piedra y arena de los Akakus encierra, no sólo paisajes excepcionales, sino también algunas de las mejores muestras de arte prehistórico de África.

Dios creó un país lleno de agua para que los hombres puedan vivir, un país sin agua para que los hombres tengan sed y un desierto con y sin agua para que los hombres encuentren su alma.

Proverbio tuareg