Hace 3.000 años, los romanos la nombraron La Arabia Feliz. Hoy, Yemen, ha renunciado a ese título por culpa de la guerra civil que asola el país. Pero hasta que este conflicto estalló en el 2015, Yemen ha sido un mundo aparte y viajar a este destino era como un salto atrás en el tiempo, hacia el mítico reino de Saba, debido a sus costumbres, al consumo del “quat”, los símbolos del rango social, como las dagas o jambias que aún llevan los hombres a la cintura (cuanto más antiguo, trabajado y noble sea el material de la vaina, más importante es quien la lleva), y por la compleja estructura tribal que sigue siendo la base de la sociedad yemenita.

Sin duda uno de los aspectos más llamativos de este país es su arquitectura, de piedra, única en el mundo por su originalidad, con edificios construidos sobre peñascos inaccesibles, auténticos rascacielos de adobe. Su espectacularidad es tal, que cuando los griegos los vieron por primera vez creyeron que habían sido construidos por los mismos dioses del Olimpo.

Sanaa, Tierras Altas y Marib

YEMEN - J. MARULL

Hadramout, Wadi Doan y Mukalla

Yemen Recio 235